jueves, 22 de mayo de 2014

11.Ensayo


Vendedoras de caricias

Todo comienza con…Una mujer camina por la calle. Un hombre se le aproxima. Se miran, hablan. Caminan juntos hacia el carro en busca de un hotel. Minutos después ella saldrá. Él se perderá en la noche, ella regresará a caminar por la misma vereda. Es un hecho simple: se trata de una prostituta que ha cobrado por sus servicios; se trata de un cliente que ha satisfecho su necesidad sexual.
El proceso parece sencillo: el varón tiene derecho a recurrir a los servicios clandestinos de una mujer pública. La mujer se prostituye porque es puta. En estas sencillas palabras se resume toda la mitología alrededor de esta práctica.
Cuerpos que revientan la minifalda. Los bustos y traseros se muestran como aparadores y desfilan por las aceras de muchas avenidas de esta ciudad. Necesidad, dinero y deseo se unen en el orgullo latente de ser prostituta como máxima forma de entrega incondicional hacia su familia.

¡Mis respetos! mujeres son las que a partir de las 8 de la noche comienzan a ponerse al servicio de los clientes. Las que ofrecen de 15 a 30 minutos de placer a cambio de una paga ¡Esas si son mujeres!
Siempre que escucho ´´rameras´´, ´´golfas´´, ´´putas´´, ´´pirujas´´, ´´hetairas´´, me asombra que la sociedad mexicana no tenga los pantalones para borrar estos adjetivos del imaginario colectivo, ya
que son las que se obligan a romper con lo bueno y lo malo, lo tradicional y se adentran al mundo del placer.
Considero que la marginación que presentan estas mujeres está en función de la mancha del oficio más viejo del mundo: la prostitución, pues se manifiesta como una transgresión revestida de disimulo social. La solo presencia de fornicación, el aumento del líbido y la degradación de la mujer son temas intocables en esta sociedad aparentemente ´´moralista´´.
 Sexoservidoras fajen. Cojan. Hagan orales. Regalen placer. Huelan a sexo. Finjan orgasmos. Por el puro amor a su familia, al carajo los tabúes y las buenas costumbres. No se avergüencen de su trabajo, sean entusiastas, dejen de vivir en el anonimato, eduquen a sus hijos bajo una ideología libre, y sobre todo cuiden sus vidas.

Algún día podrás dar paso a la libertad, por lo mientras trabaja todo lo que puedas, pues recuerda que la vejez es tu peor enemigo. Pon tu las reglas, cobra lo que sea necesario. Mangonea la imagen viril. A quien carajos le importa tu oficio. Y más vale que se hagan a la idea, pues siempre existirá un cliente que pague por ustedes.


Por Arantxa Morán Vargas 

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